Que la ocupación Federal no ocupe nuestras conciencias

La  ingenuidad  de confiar en el Estado como mediador de las injusticias sociales por el discurso más o menos “progre” de los partidos políticos  al frente del poder  es  una peligrosa  “ingenuidad” que más que dar soluciones arrastra al pueblo a callejones sin salida.

Quienes  no  alertan  sobre las intenciones reales del despliegue de las fuerzas de “ocupación territorial”  como solución del problema de “seguridad” instalado en la población, esconden que el Estado construido por la Burguesía Argentina es  una expresión de las contradicciones entre  sectores privilegiados y económicamente poderosos y una gran mayoría que no tiene nada, más que su  fuerza de  trabajo para venderla al patrón que la demande. Por tanto es un Estado fundado en la injusticia de un orden social de explotación.Imagen

Es importante que como pueblo recordemos que estás mismas fuerzas federales son las que reprimen y reprimieron siempre a los sectores más olvidados y en lucha.  Pensar  que pueden ser una  verdadera solución nos puede conducir a posiciones difíciles de remontar. En el mar de opiniones desde las alturas de los grandes medios y ministerios provienen  expresiones políticas que pretenden desconocer la esencia e ideología de estas fuerzas, por oportunismo o por falta de experiencia en la lucha de nuestros pueblos.

En general este debate está ausente en los principales medios masivos de comunicación, tanto los opositores como los voceros de los Gobiernos Nacional y Provincial. Los discursos sólo abonan a la estigmatización de la pobreza y ocultan la agudización de las desigualdades sociales que se produjo después de estos 10 años en que la burguesía agroexportadora y financiera la “juntó con pala”. Mientras tanto millones de compatriotas siguen si acceder a derechos básicos consagrados en la Constitución Nacional como la vivienda, un salario mínimo vital y móvil, educación y salud. La famosa inclusión social, no ha sido más que una salida para la Burguesía Argentina en sociedad con la Transnacional, para sobreexplotar el Trabajo, con una triplicación de la productividad en relación a la década del 90’, y una precarización laboral descomunal en valores absolutos como siempre le gusta dar los números al Gobierno.

Prohibido olvidar

Nosotros recordamos muy bien cuando un teniente de Gendarmería en el año 2011, mientras acompañábamos la lucha de los trabajadores de SanCor en el acceso al puente Rosario-Victoria, advertía a los obreros despedidos de la empresa láctea que “ellos, a diferencia de las policías, eran una fuerza militarizada. Y que si le daban la orden de pasar por encima al corte (con obreros y todo) ellos no dudaban ni un segundo”.

No olvidamos que esa misma fuerza fue la que envió el Menemato para arrasar los piquetes de los trabajadores de la ex YPF privatizada, en  Cultral Có y General Mosconi. Estos piquetes fueron los primeros que pusieron en jaque el genocidio social y económico producto de las políticas del tristemente célebre Carlos Menem y el PJ en la década del 90’. También en 1999 De La Rúa envió  esta fuerza a Reprimir a Docentes y Estatales, a quienes se les debía cinco meses de sueldo, en un corte en la Provincia de Corrientes con el saldo de dos muertos.

Resulta paradójico pensar en lo útil que les hubiera resultado a aquellos presidentes la ahora “progresista” Ley de Regulación de los piquetes, que determinará cuándo éstos son legítimos o ilegítimos. Flor de arma legal se otorga a las fuerzas reaccionarias de nuestra sociedad con esta nueva ley que presenta el partido gobernante.

En la conciencia del pueblo siembran todos

No negamos que una porción mayoritaria de la sociedad siente cierto alivio con las medidas represivas para atacar, supuestamente, el avance del narcotráfico en la ciudad y la inseguridad en un sentido muy amplio. Comprendemos que con el incremento de delitos penalmente menores (como el hurto y el robo), con niveles altos de violencia, sumados al enfrentamiento por la disputa entre bandas ligadas al narcotráfico, y con una batería interminable de medios de comunicación fogoneando el estado de terror social, el pueblo tenga como primera respuesta el consenso hacia la intervención de las fuerzas federales de represión.

Sin embargo, queremos venir a poner en discusión el concepto de seguridad. Porque el hecho de que en muchos barrios no haya ni luz, ni cloacas, ni gas, ni agua potable; que no tengan trabajo ni estudien 1.5 millones de jóvenes entre los 18 y 25 años; que millones de jefes/as de familia sólo tengan como único ingreso 450 pesos por hijo; que el sistema judicial sea un laberinto sin fin para acceder a la justicia, sobre todo para quienes no tienen dinero… Todo esto resulta en un sentimiento de indefensión y abandono del pueblo, donde la inseguridad es una situación social y no sólo una consecuencia relacionada con el delito.

¿Soluciones?

Quienes no tenemos a cargo ni una sola ni mínima dependencia del Estado, y no tenemos ni un centavo más que nuestros salarios como trabajadores, ¿podemos ser parte de la solución?

Sí. Continuando la organización como pueblo en todos los niveles y todos los barrios. Para ser parte de los debates y los proyectos de solución, que debieran ser públicos y masivos, y con los recursos necesarios.

Es demagógica la imagen del Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni caminando (custodiado con uniformados portando armas largas) por el conocido barrio popular de Villa Banana, diciendo que antes (de la ocupación de gendarmería) nadie podía entrar. Esto es totalmente falso y estigmatiza al pueblo que reside ahí. Nosotros hace años que nos organizamos social y políticamente en ese barrio y sabemos que quiénes no entran son los que deberían dar respuestas. De hecho, podemos afirmar que no entran la luz, el gas natural, las cloacas, las ambulancias, los planes de viviendas, etc. Pensándolo bien, habría que preguntarse cómo se puede entrar a un barrio que ni siquiera existe en los planos oficiales del municipio. Ni le contamos al Secretario de la nación lo difícil que resulta conseguir trabajo, más aún si continúan estigmatizando las barriadas  pobres.

No lo vimos caminando al Secretario estrella por countries y bancos donde viven los capos del narco y donde se mueven los dineros de ese negocio. Ni una medida hubo en simultáneo a los operativos que recorrieron las barriadas populares para confiscar fondos del negocio del narco. Mientras se bajan bunkers, los señores de la droga mantienen su poder económico para reconstruirlos inmediatamente y continuar haciendo negocios junto a los funcionarios públicos que debieran perseguirlos.

La Represión del delito por si sola es solo demagogia.

Desde hace años demandamos e impulsamos un proyecto de desarrollo que industrialice nuestro país, generando los puestos de trabajo necesarios para alcanzar el pleno empleo. Para ello se necesita sentar las bases de un verdadero desarrollo nacional.

La burguesía Argentina ni siquiera tiene en su horizonte ser parte de esa idea, como ya lo demostró un sin número de veces. Hasta la misma presidenta de la Nación, renegando de su propia estrategia de desarrollo nacional, se queja de ello.

Por dar un  ejemplo, si no se recuperan las divisas del comercio exterior para impulsar ese desarrollo, el único camino es el endeudamiento externo volviendo al punto cero por el cuál estallo la crisis del 2001. Y la Clase social propietaria de la tierra, las fábricas, los recursos naturales etc., no está dispuesta a seguir ese camino. Prefiere continuar con la ganancia fácil a costa de la dependencia y el atraso de nuestra patria chica.

Si no se rediscute el proyecto de ciudad con una profunda reforma urbana seguirá reproduciéndose la ciudad desigual que está tensando a la sociedad, hasta llevarla a una guerra civil oculta entre pobres y pobres. Y no es difícil suponer de qué lado estarán las fuerzas federales y la policía.

Nosotros ya estamos organizándonos, desde los centros populares, la Juventud Guevarista, la Unión del Pueblo como instrumento político, y en cada sector de trabajo para brindar nuestro aporte a las soluciones. Alentamos a que seamos cientos y miles en seguir este camino y crear el torrente popular para cambiar el rumbo de la historia, nuestra historia, la de todos y todas.

Solo el Pueblo salvará al Pueblo!

 Juventud Guevarista

Unión del Pueblo

Rosario, Mayo del 2014.

jg up

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